El siglo se inicia con los ùltimos coletazos del realismo. Permanece la novela clásica con estructura lineal cerrada, con principio, nudo y desenlace.
Pronto surgen dos corrientes literarias en lo referido a la novela:
Novela modernista:
Es esteticista y técnicamente construida.
La renovación estética del modernismo en el lenguaje poético se extendió a la prosa y la novela. Sus temas coinciden con los de la poesía. La generación del 98 conserva aspectos modernistas significativos, reacciona contra el estilo vulgar del realismos decimonónico y recoge en unos casos el legado del naturalismo, en otros la carga intelectual y existencialista del pensamiento alemán y en otros las formas del romanticismo.Autores: Unamuno, Baroja, Valle-Inclán, y Azorín. Manuel Ciges Aparicio y Concha Espina en la tendencia realista, Eduardo Zamacois,Felipe Trigo y Wenceslao Fernández Floréz en lírica.
La novela noventayochista
El Grupo de los Tres:
Lo formaban Unamuno Baroja y Azorín. Estaban influenciados por la línea de la literatura extranjera de autores como Marcel Proust (En busca del tiempo perdido), James Joyce (Ulises), Franz Kafka (Metamorfosis), William Faulkner (¡Absalón, Absalón!).
En 1901 publican un "Manifiesto" en el que denuncian la "descomposición de la atmósfera moral, la desorientación de la juventud", observan "un deseo altruista, común, que mejorar la vida de los miserables", y señalan que "sólo queda encontrar algo que canalice esa fuerza". Pero ya no confían en las doctrinas políticas, y sólo piensan que "una ciencia social puede poner al descubierto las miserias, todas las heridas sociales", y estudiar soluciones.
El año 1902 marca el inicio de la nueva novela en España. En él se publican tres novelas que rompen con la narrativa del realismo: "La voluntad" de Azorín, "Camino de perfección" de Baroja, "Amor y pedagogía" de Unamuno, y también podemos añadir
"Sonata de otoño" de Valle-Inclán. Consideran la novela en género abierto. Tienen un estilo sencillo, descripciones impresionistas y un humor de carácter amargo.
Las cuatro comparten rasgos comunes que suponen una superación del realismo y cuyas características generales serían:
Estilo
El subjetivismo se manifiesta en el tono lírico de muchas de sus páginas. Esto hace que la novela sea de narrador testigo o personaje con haya aparición de personajes colectivos y escasa acción.
Gusto por las palabras tradicionales terruñeras.
Todos ellos se propusieron renovar la lengua literaria, pero cada uno desde su acusada personalidad, por lo que se hizo un estilo netamente diferenciado. Con todo, se han señalado algunas notas comunes. Así, hay cierto ideal de sobriedad (contra el retoricismo), pero también un gran cuidado de la forma (contra el prosaísmo).
Innovaciones en los géneros literarios. Configuraron el ensayo moderno, la novela se enriqueció con nuevas técnicas y también hubo intentos de renovar el teatro.
Rompen con el esquema de planteamiento, nudo y desenlace, regido por las leyes de la causalidad. El resultado es una novela que escapa a las convenciones del género, acercándose a lo poético o lo ensayístico.
Temas
El tema de España que es un tema central. En sus páginas se mezclan el dolor y el amor por España, los rechazos críticos y la exaltación.
Las tierras de España fuera recorridas y descritas por ellos con esa misma mezcla de dolor y amor.
Se convierten en temas recurrentes el fracaso vital, la crisis de los valores burgueses.
La historia es otro de los campos de sus meditaciones. Buscan los valores "permanentes" de Castilla y de España tanto en los tesoros de la cultura como en los hombres. Les atrae la intrahistoria, "la vida callada de los millones de hombres sin historia".
Problema religioso: las preocupaciones existenciales llevan a los personajes a la búsqueda de Dios.
Autores
PÍO BAROJA (1872 – 1956)
Nacido en San Sebastián, es el novelista por antonomasia de su generación. En sus novelas aflora su pesimismo filosófico y su visión negativa y mordaz de la vida española, de la que le atrajeron especialmente los ambientes bajos y los tipos marginales.
Estilo:
Baroja rechaza las convenciones y la técnica, aboga por la libertad y la espontaneidad. Busca un lenguaje sobrio, claro y directo, sin circunloquios ni elementos innecesarios.
La sintaxis huye de las frases largas y ramificadas y de los excesos retóricos. Prefiere las frases cortas, los párrafos breves y anima la narración con un uso abundante del diálogo que se adecua muy bien a los personajes.
Su prosa comunica, por ello, rapidez y nervio narrativo, que se acentúa con un tono agresivo y crispado en muchas páginas.
Obras:
Aparte de algunos ensayos y unas extensas memorias, Baroja escribió más de sesenta novelas. La mayoría de ellas se agrupan en trilogías:
Tierra vasca: La casa de Aizgorri (1900), El mayorazgo de Labraz (1903) y Zalacaín el aventurero (1909).
La vida fantástica: Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox (1901), Camino de perfección (1902) y Paradox, rey (1906).
La lucha por la vida: La busca (1904), Mala hierba (1904) y Aurora roja (1904).
La raza: La dama errante (1908), La ciudad de la niebla (1909) y El árbol de la ciencia (1911).
Con una serie de novelas bajo el título genérico de Memorias de un hombre de
acción acometió el proyecto de novelar la vida española en el siglo XIX.
MIGUEL DE UNAMUNO (1864 – 1936)
Nacido en Bilbao, Unamuno, es de una magnitud intelectual que sobrepasa cualquier intento de definición.
Catedrático de griego y rector de la Universidad de Salamanca, donde vivió casi siempre, fue novelista y poeta, ensayista y dramaturgo, pensador profundo y activo, preocupado en su juventud por la regeneración de España y en su madurez por la lucha angustiosa del ser humano contra el no ser y la muerte.
Estilo:
El estilo de Unamuno está tensado por las ideas y las emociones. Usa un lenguaje austero y despojado de halagos retóricos. El desgarro de Unamuno entre contrarios (fe/razón, realidad íntima/histórica, España/Europa,…) se trasmite a su escritura, llenándola de paradojas y antítesis.
Su rigor intelectual y formación filológica le lleva a la búsqueda de un vocabulario preciso: crea neologismos (intrahistoria: la historia cotidiana de las gentes sencilla; noluntad: anulación de la voluntad; nivola: novela transgresora), emplea vocabulario rotundo y exacto, recupera significados perdidos, revitalizando el léxico.
La mayor parte de sus obras abordan los dos grandes temas de su preocupación: España y su regeneración y el sentido de la vida (la inmortalidad, Dios, la fe frente a la razón, etc…).
Obras:
Una buena parte de su obra creativa se contiene en sus ensayos, aunque escribió en todos los géneros. Entre sus novelas más importantes destacan:
Paz en la guerra (1897): novela histórica sobre la guerra carlista.
Amor y pedagogía (1902): la vida no se deja controlar por ideas racionales.
Niebla (1914): el anhelo imposible de inmortalidad y de un Dios salvador.
Abel Sánchez (1917): la envidia ciega es una pasión infundada que corrompe el alma.
La tía Tula (1921): la angustia producida por el instinto de maternidad frustrado.
San Manuel bueno, mártir (1933): el conflicto de razón/fe, muerte/inmortalidad seres vuelve de forma nueva y radical: dejar que la gente siga en la ignorancia de la fe para que sean felices.
VALLE-INCLÁN (1866 – 1936)
Este gallego mostró, como los demás miembros de su generación, la hostilidad inicial a la vida y costumbres burguesas. Exhibió su capacidad creadora en todos los géneros, destacando de forma singular en el teatro .
Obras:
La producción novelística se organiza en tres ciclos:
Ciclo simbolista: lo componen las cuatro novelas que son la máxima representación del modernismo en la prosa, Las sonatas (Sonata de otoño, Sonata de estío, Sonata de primavera y Sonata de invierno). Tienen como hilo conductor la rememoración sensorial de las aventuras galantes del viejo seductor marqués de Bradomín.
La Trilogía de La Guerra Carlista: Los cruzados de la causa, El resplandor de la hoguera y Gerifaltes de antaño.
Novelas esperpénticas: visión demoledora y grotesca del mundo contemporáneo. En Tirano Banderas (1926) satiriza la figura del dictador latinoamericano. En un ambicioso proyecto de nueve volúmenes sobre el reinado de Isabel II bajo el título genérico de El ruedo ibérico realizó una caricatura feroz del final del siglo XIX en la que no se salva nadie, desde los indigentes hasta la propia Reina: finalmente sólo publicó dos novelas, La corte de los milagros (1927) y Viva mi dueño (1928).
Estilo:
El lenguaje de Valle-Inclán es el más elaborado y singular de la época. En su primera etapa cultiva una exquisita prosa modernista, llena de efectos sensoriales y musicalidad. En la segunda, utiliza un lenguaje vivo, lleno de expresiones coloquiales y jergas, mezcladas con arcaísmos.
JOSÉ MARTÍNEZ RUIZ (AZORÍN) (1873 – 1967)
El escritor alicantino Azorín, cultivó la novela, el ensayo y especialmente el periodismo y renovó profundamente la prosa castellana. Una vez superado su anarquismo romántico de juventud, Azorín se situó en una visión escéptica, desapasionada y contemplativa, que le durará el
resto de su vida.
Hay en su obra dos temas principales: el paso del tiempo, abordado con una íntima tristeza y el anhelo de apresar y fijar en el recuerdo las cosas que pasaron; y la creación literaria, tanto en la recreación de personajes de la tradición literaria, como en la invención de protagonistas que meditan sobre el oficio de escribir.
Estilo:
Lo que más destaca de su estilo es la concisión, la enorme riqueza de vocabulario, especialmente por la recuperación de palabras olvidadas. Tiende a un estilo nominal, con una sintaxis escueta, sin apenas subordinación.
Apenas tiene importancia la peripecia argumental, es más bien una excusa para ensartar pormenorizadas descripciones. Esta minuciosidad descriptiva confiere a sus novelas una acusada parsimonia descriptiva y un intenso subjetivismo
Obras:
A principios de siglo publicó tres novelas de inspiración autobiográfica, entre las que destaca La voluntad (1902). En los años veinte publicó novelas experimentales, Doña Inés, Félix Vargas, y después de la guerra (1942-44) cultivo subgéneros novelísticos de escaso interés en El escritor o Salvadora de Olbena.
La novela novecentista
La generación del 14, los Novecentistas, que llevaron el ensayo a las más altas cotas, también
cultivaron, en menor medida, la novela. Las características de su estilo son las mismas que en el ensayo:
La búsqueda de un estilo refinado, el placer estético, el lenguaje pulcro y exacto, frente a la
expresión más directa y castizas. Su concepción estética está marcada por esa reacción contra las secuelas decimonónicas:
- Huida del sentimentalismo, sustituido por una voluntad de claridad racional.
- Abandono del tono apasionado y vehemente, propio de los autores del 98.
- Pulcritud, distanciamiento y equilibrio.
- Intelectualismo, que conduce a una literatura "para minorías"
Buscan el ideal del "arte puro", del mero placer estético, que conecta con la idea de Ortega y
Gasset de la "deshumanización del arte". Por ello hay una preocupación por el lenguaje, la huida de lo fácil y desmañado y la búsqueda tensa de la obra bien hecha.
Como consecuencia de esta concepción estética la novela de los años diez tiende, por un lado, al intelectualismo y, por otro, al formalismo lírico.
Autores:
Gabriel Miró
Nacido en 1879, en Alicante. Estudió entre 1887 y 1892 junto a su hermano Juan como alumno interno de los jesuitas del Colegio de Santo Domingo en Orihuela. En octubre de 1895 empezó a estudiar Derecho en la Universidad de Valencia y en la Universidad de Granada, donde se licenció en 1900. Ocupó cargos modestos en el Ayuntamiento de Alicante y en su Diputación Provincial, viviendo en el apartado barrio de Benalúa.
Colabora en muchos diarios y revistas españolas y americanas, entre ellas El Heraldo, Los Lunes de El Imparcial, ABC y El Sol de Madrid, y Caras y Caretas y La Nación de Buenos Aires.
Finalmente en 1930, muere Gabriel Miró en Madrid.
Obras:
La mayor parte de la crítica considera que la etapa de madurez literaria de Gabriel Miró se inicia con Las cerezas del cementerio (1910), cuya trama desarrolla el trágico amor del hipersensible joven Félix Valdivia por una mujer mayor (Beatriz) y presenta —en una atmósfera de voluptuosidad y de intimismo lírico— los temas del erotismo, la enfermedad y la muerte.
En 1915 publicó El abuelo del rey, novela en la que se relata la historia de tres generaciones en un pueblecito levantino, para presentar, no sin ironía, la pugna entre tradición y progreso y la presión del entorno; pero, ante todo, nos encontramos con una meditación sobre el tiempo.
Un año después aparece Figuras de la Pasión del Señor (1916–17), formada por una serie de estampas en tomo a los últimos días de la vida de Cristo. También de 1917 es el Libro de Sigüenza, con el que Miró inicia las obras de carácter autobiográfico, centrándose en el personaje de Sigüenza, no sólo heterónimo o alter ego del autor, sino su propio yo fijado líricamente, que va dando unidad a las escenas en sucesión que componen el libro. Un carácter similar tienen El humo dormido (1919), sobre el tema del tiempo, y Años y leguas (1928), de nuevo con el personaje de Sigüenza como protagonista y eje conductor.
En 1921 apareció un libro de estampas, El ángel, el molino, el caracol del faro, y la novela Nuestro padre San Daniel, que forma una unidad junto con El obispo leproso (1926). Ambas se desarrollan en la ciudad levantina de Oleza, trasunto de Orihuela, en el último tercio del siglo XIX. La ciudad, sumida en el letargo, está vista como un microcosmos de misticismo y sensualidad, en el que los personajes se debaten entre sus inclinaciones naturales y la represión social, la intolerancia y el oscurantismo religioso a los que están sometidos.
Los relatos de Miró son considerados como novelas líricas. Son, por tanto, obras más atentas a la expresión de sentimientos y sensaciones que a contar sucesos, en las que predominan:
1. La técnica del fragmentarismo.
2. La utilización de la elipsis.
3. La estructuración del relato en escenas dispersas, unidas a través de la reflexión y la rememoración.
La temporalidad constituye el tema esencial de la obra del autor alicantino, quien incorpora el pasado a un presente continuado, por medio de las sensaciones, la evocación y el recuerdo. Como, antes que él, hiciera Azorín.
Lo sensorial es en la literatura mironiana una forma de creación y conocimiento, de ahí:
1. La riqueza plástica de su obra.
2. El uso de las sinestesias y de imágenes sensoriales.
3. La adjetivación sorprendente.
4. El léxico riquísimo.
Bibliografía del autor:
Se editaron dos veces unas Obras completas de Gabriel Miró; en Madrid, 1931, por los "Amigos de Gabriel Miró" y en Madrid, 1942, en un solo volumen, por Biblioteca nueva.
La mujer de Ojeda, 1901.
Hilván de escenas, 1903.
Del vivir, 1904.
La novela de un amigo, Alicante, 1908.
Nómada, 1908.
La palma rota, 1909
El hijo santo, novela corta, 1909
Amores de Antón Hernando, novela corta
Las cerezas del cementerio
La señora, los suyos y los otros, 1912, novela corta
Del huerto provinciano, Barcelona, 1912, cuentos
El abuelo del rey, Barcelona, 1915.
Dentro del cercado, Barcelona, 1916.
Figuras de la Pasión del Señor, 1916 y 1917.
Libro de Sigüenza, 1917.
El humo dormido, Madrid, 1919.
El ángel, el molino y el caracol del faro, Madrid, 1921.
Nuestro padre San Daniel, Madrid, 1921.
Niño y grande, Madrid, 1922.
El obispo leproso, Madrid, 1926.
Años y leguas, Madrid, 1928.
Ramón Pérez de Ayala
Nació en Oviedo el 9 de agosto de 1880 y muere en Madrid el 5 de agosto de 1962
Obras:
En cuanto a su producción narrativa, los críticos suelen distinguir dos etapas en su actividad novelística.En la primera, correspondiente a su época juvenil, aparece como un escritor realista con una visión pesimista de la vida, que se trasluce a través de una sutil ironía. Pertenecen a esta etapa una serie de novelas en parte autobiográficas, Con Belarmino y Apolonio (1921) empieza su segunda etapa, donde abandona el realismo en favor del simbolismo caricaturesco y el lenguaje se recarga con componentes ideológicos propios del ensayo. En ella analiza el tema de la duda trascendental en un alma profundamente religiosa.Otras obras son Las novelas de Urbano y Simona (1923), cuyo tema es la educación amorosa, y Tigre Juan (1926) y El curandero de su honra (1926), obras en torno al arquetipo del honor conyugal.
Estilo:
Se caracteriza por la ironía y el uso de un lenguaje muy refinado, donde abundan las alusiones, las citas encubiertas y la intertextualidad por la abundancia de cultismos y helenismos y por el uso ocasional de las técnicas degradantes del esperpento. El perspectivismo y el contrapunto son técnicas que a veces utiliza, dividiendo incluso la página en dos columnas para contrastar puntos de vista.
Ramón Gómez de la Serna
(Madrid, 3 de julio de 1888 – Buenos Aires, 13 de enero de 1963). Fue un escritor vanguardista español, generalmente adscrito a la Generación de 1914 o Novecentismo, e inventor la greguería.
Características y estilo:
Ironía ante la sociedad.
Da a conocer los postulados futuristas y hace un llamamiento explícito a la ruptura estética.
Carácter crítico y sarcástico.
Rotura del relato clásico mediante metáforas, imágenes, juegos de palabras, greguerías.
Inventor de la greguería: Humorismo + metáfora = Greguería. La greguería debe sintética, ingeniosa y humorísticamente la idea que se quiere transmitir.
El efecto sorpresivo de la greguería se obtiene a través de:
La asociación visual de dos imágenes: "La luna es el ojo de buey del barco de la noche".
La inversión de una relación lógica: "El polvo está lleno de viejos y olvidados estornudos".
La asociación libre de conceptos ligados: "El par de huevos que nos tomamos parece que son gemelos, y no son ni primos terceros".
La asociación libre de conceptos contrapuestos: "Lo más importante de la vida es no haber muerto".
Tipos:
Amor: "El beso es hambre de inmortalidad."
Animales: "El gato se hace el muerto para que lo dejen dormir la siesta."
Naturaleza: "El hormiguero es el calambre de la tierra."
Objetos: "Los tornillos son clavos peinados con la raya al medio."
Sociedad: "No se debe tomar la sopa con ruido de estarse lavando la cara."
Ciudad: "Los arcos de triunfo son elefantes petrificados."
Humor negro: "Al calvo le sirve el peine para hacerse cosquillas paralelas."
Lenguaje: "Pingüino es una palabra atacada por las moscas."
Política: "Los socialistas son los que sólo saben que son socialistas."
Obras:
Greguerías: Greguerías (1917), Flor de greguerías (1933), Total de greguerías (1955),
Ensayos: Pombo (1918), Ismos (1931).
Novelas: El Chalet de las rosas (1923), El torero Caracho (1926), La mujer de ámbar (1927), El caballero del hongo gris (1928), Policéfalo y señora (1932), El hombre perdido (1947).
Cuentos: La malicia de las acacias (1927), Cuentos de fin de año (1947).
Biografías: Goya (1928), Azorín (1930) Retratos contemporáneos (1941).
Autobiografía: Moribundia (1948).
Teatro: Los medios seres (1929), Escaleras (1935).
Bibliografía:
http://www.wikipedia.org/
http://www.ramongomezdelaserna.net/
Libro de Lengua
www.ciberniz.com/gomez.htm
Apuntes de Literatura.
José Carlos Mainer, Modernismo y 98. 1984. Editorial Crítica.
Víctor García de la Concha, Época Contemporánea: 1914-1939. 1984. Editorial Crítica.
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